WASHINGTON D.C. – En un movimiento que redefine la estrategia de seguridad en el Hemisferio Occidental, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, emitió este 7 de marzo una proclama oficial en la que ordena la destrucción de los cárteles de la droga y organizaciones criminales transnacionales, calificándolos formalmente como organizaciones terroristas extranjeras.
La orden ejecutiva, firmada en el marco del 250.º aniversario de la independencia de EE. UU., marca el inicio de una ofensiva sin precedentes que prioriza el «poderío duro» y la acción militar coordinada sobre la cooperación policial tradicional.
La «Coalición de las Américas»
El eje central de esta nueva doctrina es la creación de la Coalición de las Américas contra los Cárteles. Según el documento, el Secretario de Guerra ha logrado el compromiso de líderes militares y representantes de 17 naciones, quienes han aceptado movilizar recursos para derrotar lo que la Casa Blanca describe como una amenaza a la «civilización».
«Estas entidades internacionales controlan territorios y el comercio, extorsionan sistemas políticos y recurren al terrorismo para lograr sus fines», afirma la proclama presidencial.
Puntos clave de la Proclama
El decreto presidencial establece cuatro pilares fundamentales para la operatividad de las fuerzas estadounidenses y sus aliados:
1. Destrucción Total: Se ordena desmantelar a los cárteles en la mayor medida posible bajo el marco legal vigente.
2. Asfixia Financiera y Territorial: Coordinación aliada para privar a los grupos criminales de cualquier control territorial y acceso a fuentes de financiamiento.
3. Movilización Militar: Estados Unidos asumirá un rol activo en el entrenamiento y movilización de los ejércitos aliados para crear la fuerza de combate más eficaz de la región.
4. Bloqueo de Influencias Externas: El plan incluye mantener a raya «influencias malignas» provenientes de fuera del continente que puedan fortalecer a estas organizaciones.
Implicaciones Diplomáticas
La proclama subraya que la Administración Trump utilizará «todos los recursos necesarios» y las autoridades legales disponibles para abordar lo que considera peligros graves para la seguridad nacional. Al elevar a los cárteles al estatus de terroristas extranjeros, se abre la puerta a operaciones militares transfronterizas y al uso de tecnología bélica avanzada en la lucha contra el narcotráfico.
Este anuncio ocurre en un momento de alta tensión regional, señalando que la Casa Blanca ya no ve al crimen organizado como un problema de salud pública o seguridad interna, sino como un adversario militar que debe ser erradicado del continente.